Monday, April 16, 2012

España, mañana, será republicana



Un pueblo necesita vivir con ilusiones y alimentarse de esperanzas, y si no las tiene se las crea. La monarquía es un arcaísmo impropio del siglo XXI. Los errores de Juan Carlos son demasiado numerosos. Ya sabíamos que a los Borbones les gustaba la caza pero, ¿se puede llamar caza a matar un elefante? En el momento que atraviesa su familia, en la situación en que se encuentra el país ¿No es poco ético, incluso inmoral, irse a Botswana a pegar tiros a 44.000 € la pieza?
El periodo de transición, en el que tantas concesiones permitió la izquierda, trajo una herencia que nadie había pedido. La monarquía fue una imposición de Franco que aceptamos como mal menor, como tantas otras cosas que no fueron el resultado de acciones democráticas ni de herencias republicanas. Así, aceptamos una bandera que nos habían impuesto por las armas, un himno que no era el de Riego, una cúpula militar que era esencialmente fascista, unos jueces que habían firmado sentencias de muerte en el TOP (Tribunal de Orden Público), una policía y una guardia civil que lo único que cambiaron fue el color del uniforme, un presidente (Suarez) puesto por Juan Carlos y un Juan Carlos puesto por el dictador. Fué todo demasiado impuesto y tiene lógica que más tarde o más temprano comenzara a desmoronarse.
A Juan Carlos I, que pasará a la historia como "El Campechano", se le acaba el crédito, ya no son fáciles de creer frases como "el paro juvenil me quita el sueño" o "todos somos iguales ante la ley". En noviembre, después de los fastos de Cadiz para conmemorar "La Pepa" que nos harán recordar a su antepasado Fernando VII "El rey Felón" y aprovechando la cumbre que reunirá a Los Jefes de Estado y Presidentes de Iberoamérica, debería de pensar seriamente en  abdicar, en renunciar a sus privilegios y a los de su familia y vivir como un ciudadano más. El país sería generoso y sabría agradecerle los servicios prestados.

Según informa El País (domingo15 de abril), en octubre pasado, la opinión pública suspendía por vez primera a la monarquía, a la que otorgaba una nota de 4,89 sobre 10, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), lo que encendió todas las alarmas en una institución que basa buena parte de su legitimidad en un amplísimo consenso social.

Ayer, 14 de abril, en conmemoración del 81 aniversario de la II República salimos a manifestarnos miles de personas desde Cibeles a Sol. El periódico El País, supuestamente de izquierdas, no informó del acontecimiento, algo que recuerda demasiado a cuando se llamaba a los directores de los diarios indicando la conveniencia o no de publicar determinada información. Parece que estemos viviendo una especie de dictablanda donde los recortes también comienzan a llegar al legítimo derecho de reunión y de opinión. Yo creo que no es posible una democracia plena sin una república.

 Las banderas son señas de identidad que no ayudan a la convivencia, por eso la mía es del color del cristal, pero si tengo que tener alguna, que sea como la de ahí arriba, porque quiero ser un ciudadano y no un súbdito, y como tal, no sólo tengo un deseo sino también una convicción: "España, mañana, será Republicana".



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